
Detenga el problema del moho en el baño con un poco de ciencia
La mayoría de las personas piensan que esas lámparas infrarrojas para baños sirven simplemente para evitar el hormigueo en la piel cuando uno sale de la ducha. Pero, en realidad, hacen algo mucho más útil: luchan contra el moho.
Los calentadores comunes solo calientan el aire. El problema es que, aunque el aire se calienta, las paredes siguen estando frías. Eso provoca la formación de condensación, ese “sudor” molesto en las baldosas, lo cual sirve como hábitat ideal para las esporas de moho.
Nosotros actuamos de otra manera. Utilizamos ondas infrarrojas de corta longitud. En lugar de calentar el aire, estas ondas afectan directamente las superficies. Calientan las baldosas y los rejuntos, eliminando así la humedad. Esto cambia el punto de rocío, lo que significa que el agua se evapora antes incluso de tener tiempo de acumularse.
Se trata de eliminar esa película de humedad. El moho requiere una humedad relativa de al menos el 60% para poder crecer. Al encender una lámpara infrarroja de alta potencia, en realidad estamos deshidratando la habitación. No solo obtenemos una iluminación cálida, sino que también le quitamos al moho lo que necesita para sobrevivir.
Pero no basta con colocar estas lámparas en cualquier tipo de luminaria. Estas lámparas se calientan mucho. Si se instalan demasiado cerca de adornos de PVC o conductos de plástico, el plástico se derretirá. Es necesario asegurarse de que la carcasa pueda soportar ese calor.
Además, la ubicación es crucial. Hay que orientarlas de tal manera que el calor llegue a las esquinas, esas zonas húmedas y oscuras donde el moho prefiere esconderse. Se trata de encontrar un equilibrio entre obtener suficiente calor en los lugares adecuados y evitar que el techo se deforme.